En primer lugar, tamiza bien la harina con la ayuda de un colador grande y colócala en un cuenco.
Haz un hueco en el centro del cuenco de harina y añade los dos huevos grandes.
A continuación, mezcla los huevos y la harina con la ayuda de un batidor de varillas y añade 25 gramos de mantequilla derretida y una pizca de sal. Sigue mezclando.
Con la mezcla bien espesa, poco a poco incorporamos también el cuarto de litro de leche en una jarra y batimos todo bien hasta que quede una masa homogénea.
Ya tenemos lista la masa de crepes. Ahora añadiremos un toque extra dependiendo de si queremos preparar crepes dulces o salados. Si no lo tenemos claro, la dejamos como está.
Para preparar crepes dulces, añadimos una cucharada de azúcar y mezclamos bien. En su lugar, para los crepes salados, incluimos un poco más de sal, una pizca de pimienta y alguna hierba fresca como perejil picado.
Por último, dejamos reposando la masa durante al menos media hora.