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Sardinas en escabeche

Sardinas en escabeche

Las sardinas en escabeche son una deliciosa opción para aquellos que buscan una receta tradicional con un toque especial. Este plato combina la frescura del pescado con el intenso sabor del escabeche, una técnica de conservación que realza los sabores y permite disfrutar de las sardinas durante más tiempo. Perfectas para servir como aperitivo o como parte de una comida principal, las sardinas en escabeche son fáciles de preparar y sorprenden con su sabor complejo y aromático.
Tiempo de preparación 30 minutos
Tiempo de cocción 10 minutos
Tiempo Total 40 minutos
Plato Plato principal
Raciones 4 raciones

Ingredientes
  

  • 6 sardinas medianas
  • 200 ml de aceite de oliva virgen
  • 75 ml de vinagre
  • 75 ml de vino blanco
  • 5 dientes de ajo
  • Orégano
  • Tomillo
  • Pimienta negra en grano 12 bolitas
  • Pimentón dulce una cucharada
  • Sal
  • Una hoja de laurel
  • Harina

Instrucciones
 

  • Primero, limpiamos bien las sardinas si no están, quitando bien las escamas, retirando las tripas y la cabeza. Se lavan bien bajo un grifo de agua fría y las dejamos que se escurran sobre un papel absorbente.
  • Cuando se haya retirado bien el agua sobrante, les añadimos sal y las pasamos por harina. Luego, en una sartén echamos un poco de aceite y cuando esté caliente colocamos las sardinas de forma que se queden doradas por fuera. Al sacarlas las colocamos sobre un papel absorbente para que se retire el exceso de aceite.
  • Sobre el mismo aceite, si vemos que está limpio (si no utilizamos otra sartén con aceite nuevo), freímos los ajos pelados y partidos junto con la hoja de laurel, un poco de tomillo y las bolitas de pimienta negra. Dejamos unos 5 minutos a fuego medio-bajo y luego añadimos el pimentón y el vino blanco. Movemos con cuidado para que no se queme. Por último, añadimos el vinagre y dejamos otros 5 minutos más.
  • Colocamos las sardinas que habíamos reservado sobre un recipiente de cristal o barro, de forma que queden separadas y, sobre las mismas, colocamos el sofrito anterior aunque esté todavía caliente. Dejamos que se enfríe a temperatura ambiente y luego las colocamos en la nevera tapada con un film transparente o papel de aluminio para que no cojan otros olores. Se debe dejar así al menos 12 horas, aunque lo mejor es 24 horas.
  • Antes de servirlas, es necesario dejarlas unos minutos fuera para que se templen ya que si no quedará la capa del sofrito como gelatinoso. Las podemos servir junto con una ensalada o simplemente en una tostada de pan con rodajas de tomate.